
Parece que no, pero ya han pasado 9 meses desde que empezamos una temporada más, y para algunos, una nueva desde 0.
No había mejor forma de despedir ni de cerrar el año que aquí, en Orcera, donde las niñas y niños vienen a entrenar cada semana, donde ríen con sus compañeros y compañeras, donde aprenden, disfrutan y viven experiencias que recordarán a lo largo de su vida con una sonrisa en la cara.
Gracias a todos mis niños y mis niñas por hacer que todo esto sea posible, por confiar siempre en mí y por abrazarme tan fuerte cada vez que salen del tapiz.
Gracias a los padres, madres y familias, que traéis a vuestros niños y niñas a entrenar y a cada competición, a pesar de todo el tiempo que eso supone en un adulto. Y también gracias por darme tantísimo cariño siempre.
Gracias a mis padres y mi hermano, por aguantarme cada día al salir de entrenar o de una competición.
Gracias al ayuntamiento, por siempre estar ahí y ayudarnos con todo lo que puede.
Gracias a mis compañeros, los que vienen todas las tardes a ayudarme para que todo funcione mejor.
Gracias al público que siempre que hay algún evento viene a ver a mis grandes gimnastas.
Gracias a todos, en general, por darnos tanto cariño y siempre tener esas buenas palabras para nosotros.
Ha sido un año maravilloso, que me llevo en el corazón guardado. He visto a mis pequeños y pequeñas crecer, y no hablo de estatura, sino de trabajadores, de amabilidad, de respeto, de compañerismo, de aprendizaje y de un largo etcétera que os definen como lo genios que sois.
Espero que la Ritmica siga creciendo cada vez más y espero que el nombre de Orcera siga resonando en ciudades grandes.
Nos vemos en los tapices, Marian ❤️



























